martes, 15 de noviembre de 2011

No tomar agua podría elevar el azúcar en sangre


Las personas que beben menos de un par de vasos diarios de agua serían más propensas a desarrollar niveles de azúcar en sangre anormalmente altos, según reveló un estudio reciente. 


Cuando eso ocurre, aunque no de manera suficiente como para encajar en la definición clínica de diabetes,los médicos consideran que la persona tiene “prediabetes”. En el nuevo estudio, los adultos que bebían medio litro de agua (dos vasos) o menos por día eran más propensos que los que bebían más agua a tener los niveles de azúcar en sangre en el rango prediabético.
Esto demuestra una correlación entre el consumo de agua y el azúcar en sangre, pero no prueba una relación causa-efecto entre ambos, según confirmó la autora principal, Lise Bankir, del instituto francés de investigación INSERM.
Aun así, la relación sería biológicamente viable, aclaró Bankir. Una hormona llamada vasopresina podría ser el eslabón perdido. La vasopresina, u hormona antidiurética, regula la retención de líquido en el organismo. Cuando nos deshidratamos, sus niveles aumentan para que los riñones conserven agua.
Pero algunos estudios habían sugerido que altos niveles de vasopresina también elevarían la glucosa (azúcar) en sangre. Hay receptores de vasopresina en el hígado, el órgano que produce la glucosa en el organismo. Los resultados surgen de 3.615 adultos franceses, de entre 30 y 65 años, con niveles normales de glucosa en sangre al inicio del estudio.
Un 19 por ciento dijo que bebía menos de medio litro de agua por día; el resto consumía un litro o más. En los nueve años siguientes, 565 participantes tuvieron niveles anormalmente elevados de azúcar en sangre y 202 desarrollaron diabetes tipo 2.
Cuando el equipo analizó el nivel de riesgo de los participantes, según el consumo de agua, halló que los que bebían por lo menos medio litro por día eran un 28 por ciento menos propensos a tener un aumento de la glucosa en sangre que los que bebían menos agua aún. Pero no se observó una relación estadísticamente sólida entre el consumo de agua y el riesgo de desarrollar diabetes.
Una explicación obvia de la conexión con el aumento del nivel de glucosa en sangre sería que las personas que beben poca cantidad de agua consumirían más bebidas azucaradas.
Pero el equipo consideró el consumo de ese tipo de bebidas y alcohol, como así también el peso, el ejercicio y otros factores asociados con la salud, y la relación entre el bajo consumo de agua y el alto nivel de glucosa en sangre se mantuvo.
“Las conductas más saludables que están asociadas con un mayor consumo de agua podrían explicar la relación observada”, escribe el equipo. Según Bankir, se necesitan más estudios para confirmar estos resultados. Pero, por ahora, recomendó reemplazar con agua las bebidas azucaradas ricas en calorías.
Fuente: Salud Plena - Nota del 02/11/2011

jueves, 3 de noviembre de 2011

Cuerpo y Mente: ¿amigos o enemigos?

Cuerpo y Mente. Pensemos en ambas palabras por unos instantes... Ahora estamos en condiciones de hacernos el siguiente planteo: ¿Cómo es que van por sendas diferentes del pensamiento si al fin al cabo son parte de lo mismo: una persona?

Quiero aclarar algo fundamental antes de llegar al climax de este post: no soy psicóloga, no soy científica de ninguna rama, ni filosofa, ni estudiante de ninguna estas carreras o similares, simplemente me estoy tomando el atrevimiento de desarrollar por escrito una idea, una reflexión sobre nuestro comportamiento como especie humana, y compartirla con la esperanza de encontrar en tu opinión una nueva idea y así continuar alimentando este ciclo de reflexiones compartidas para lograr una mejor calidad de vida día a día y poco a poco.

Dicho esto, reflexionemos juntas: Cuerpo y Mente. Esta división moderna de lo que conforma a una persona debería ayudarnos a entendernos un poco más a nosotras mismas, aunque en ocasiones nos dé la sensación de que nos juega en contra, sobre todo en lo que se refiere a cuidar nuestro Cuerpo. ¿Qué pasa cuando nuestra Mente nos declara la guerra y sencillamente se niega a ayudarnos a elegir las opciones saludables? Voy a reformular esta pregunta: ¿Cómo es que existe la posibilidad de que nuestra propia Mente se rebele ante nuestro deseo de mejorar?

Si lo pensamos por más de unos segundos, esta última pregunta corre el riesgo de tornarse incoherente, pero la realidad que nos rodea nos demuestra lo contrario: la posibilidad no sólo existe, sino que hasta la podemos catalogar en casos más extremos en las adicciones y demás enfermedades psicológicas y psiquiátricas.

Sin dirigirnos a esos extremos, que requieren ser tratados por profesionales por su gravedad y no debatidos como una reflexión, quiero llegar a una conclusión sobre cómo podemos hacer que esta separación Cuerpo-Mente sea funcional en nuestro día a día y nos ayude a alcanzar la tan deseada "Armonía", a la cual no podemos llegar con la cosmética y las cirugías. En este punto se me ocurre cuál podría ser el nexo conector entre el Cuerpo y la Mente: Autoestima.

Si bien la Autoestima es un proceso de evaluación que pasa en mayor parte por nuestra Mente, también podemos sentirla en nuestro Cuerpo, y trabajarla tanto desde afuera hacia adentro (Cuerpo hacia Mente)  como de adentro hacia afuera (viceversa).

En esta oportunidad, en lugar de exponer la idea completa y revelar el Punto, quiero hacerte la siguiente propuesta: Dejá tu comentario contando tu propia experiencia sobre cómo se llevan tu Cuerpo y tu Mente e invitá a tus amigas y seres queridos a participar de este post también. El día lunes 7 de Noviembre voy a postear la conclusión sobre este experimento: cuál es el verdadero nexo conector y cómo hacer para alcanzar la armonía Cuerpo-Mente.

Espero tu comentario. Hasta el próximo post y ha experimentar!
Romina Larrondo